Perros en adopción. Nuestro objetivo es rescatar, curar, castrar y vacunar perros de la calle y buscarles un nuevo hogar.

Nacho

Nacho tiene alrededor de dos años. Es un bombón cariñoso que busca mimos y se escapa del canil buscando a alguna de nosotras para estar con alguien siempre. Convive con otros perros y perras. Es fantástico con los Chicos. Ingreso al refugio con su madre y hermana desde bien chiquitos. Todavía todos esperan un hogar. Está castrado, vacunado y desparasitado.


Otto

Otto fue atropellado por el tren. Ante un llamado de urgencia corrí a socorrerlo. Al llegar allá me encontré con un espectáculo terrible. Su pata colgaba de un pedacito. Pero no dudó al acercarme y acariciarlo en darme un beso y mover su pequeño rabo, a pesar del dolor enorme que debía tener. No tiró a morder ni nada al ponerlo en una manta y con ayuda de gente del andén subirlo a la camioneta. Ya en la veterinaria fue atendido donde se le amputó su pata y quedó internado para prevenir complicaciones. Fue un paciente de lujo y poco tiempo después ingresó al refugio donde volvió a ser seguramente el perro que fue siempre. Es muy besuquero y demandante!! Muy cariñoso y amoroso con la gente. Se lleva bien con hembras, y se mueve como si tuviera todavía su cuarta pata. Es un perro feliz a pesar de la gran tragedia que vivió y ojalá alguien pueda ver las allá de su ” discapacidad “. Está castrado, vacunado y desparasitado. Y listo para tener su gran segunda oportunidad!!


Bellota

Bellota fue abandonada en una caja en la puerta del refugio con sus dos hermanas que tuvieron la suerte de ya tener familia. Ella aún espera la suya. Tiene dos meses. Está vacunada y desparasitada. Se entrega con contrato de castración a los 5 meses.


Pipo

Pipo es el hermano de Gigo. Pronto cumplirá tres meses. Pero nadie se enamoró de él todavía. Es simpático y comprador. Está vacunado y desparasitado. Se entrega con contrato de castración a los 5 meses.


Angelito

Angelito apareció hecho un despojo de perro en la puerta de la casa de una de nosotras. No tenía casi pelo, casi no se mantenía en pie, le fallaban las fuerzas de lo flaquito que estaba, temblaba de dolor por una bichera enorme justo por encima de su cola… Parecía que no iba a pasar de esa noche… Pero ya en el refugio, luego de sacarle todas las larvas, medicado y con un bien plato de comida y una mantita, se relajó por primera vez vaya a saber en cuanto tiempo y durmió. Hoy, unos meses después es un hermoso perri de aproximadamente un año y medio. Juguetón y mimoso, tímido por momentos pero que lo único que quiere es caricias y amor. Ojalá pronto llegue esa familia que le haga olvidar todo lo malo que vivió y pueda finalmente ser feliz!!! Esta castrado, vacunado y desparasitado y es un bombonazo.